Báscula de pesadas conectada al sistema
Noventa pesadas por lote se anotaban en una libreta y se pasaban después a ordenador. Ahora la báscula vuelca el dato con su trazabilidad en el momento en que se pesa.

Cómo se hacía
Un operario registraba a mano noventa pesadas por lote, anotaba los tiempos y calculaba las medias en una hoja de Excel. Las hojas llegaban a calidad en papel y allí se volvían a teclear. Errores frecuentes y, lo peor, un envase fuera de rango se detectaba tarde, cuando el lote ya estaba cerrado.
Qué se montó
Captura automática desde la báscula en el momento de pesar, validación en tiempo real con aviso si un envase se sale del rango, y el informe de lote generado solo al cerrar. La persona de planta pesa como siempre; lo que cambia es que ya no apunta.
Qué falló por el camino
La báscula hablaba por un puerto serie con un protocolo sin documentar. Costó dos intentos leerla de forma fiable, y la tercera versión fue la que aguantó el ruido eléctrico de la nave. Lo que parecía el problema pequeño fue el grande.
Resultado
Cero errores de registro. Un envase fuera de rango se detecta en el momento, no al cerrar. El informe de lote sale hecho: calidad lo abre y lo analiza, que es su trabajo.
Qué cuesta mantenerlo
Un servicio en un PC de planta que se reinicia solo. Lo revisa el propio equipo de calidad; si la báscula cambia, hay que volver a calibrar la lectura. Sin cuota mensual obligatoria.
En planta hay que ir rápido, y anotar cada pesada a mano era un freno. Ahora el dato entra solo, se verifica y se calcula por su cuenta: nosotros abrimos el informe ya hecho y nos dedicamos a analizarlo.
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